El adiós del Mazatlán: La Perla del Pacífico se queda sin futbol. La geografía del futbol mexicano va a cambiar pronto. Tras una controvertida fundación en 2020 y luego de seis años en Primera División, los Cañoneros del Mazatlán tendrán esta semana sus últimos partidos y después afrontarán la incertidumbre. A finales de 2025, la Liga MX anunció su autorización para el inicio del proceso de venta del Mazatlán FC, la franquicia más joven del campeonato. Con la suerte echada y la nómina más modesta de la liga, los Cañoneros comenzaron con zozobra su último torneo, el Clausura 2026. "Nuestro futuro es incierto", dijo el defensa Jair Díaz, de 27 años. "Es un proceso complicado, pero el equipo ya lo ha ido asimilando". Este miércoles, cuando se juegue la Jornada 16, el Mazatlán será local por última vez con un visitante de lujo: el bicampeón Toluca. La historia de los Cañoneros terminará el sábado con una dura visita a los Tigres en el estadio Universitario. Con 12 puntos, la temporada está perdida para el Mazatlán. La gran interrogante es qué pasará con sus futbolistas. Ante la inminente desaparición del club, el entrenador Sergio Bueno señaló que el futuro de entre 60 y 70 jugadores pende de un hilo: "No sé a dónde van a parar". Bueno tomó el mando de los Cañoneros en enero, de manera emergente, a partir de la cuarta jornada con el objetivo de cerrar decorosamente la historia del club. El entrenador instó a los jugadores a entregar su mejor futbol para despertar el interés de los clubes por contratarlos para el siguiente torneo. Los Cañoneros fueron puestos a la venta por el empresario Ricardo Salinas Pliego, que también es propietario del club Puebla, otro club histórico. Salinas Pliego, dueño de la televisora TV Azteca, decidió vender al Mazatlán ante la necesidad de terminar con la multipropiedad que persiste en el fútbol mexicano. "Se espera que la operación esté totalmente concluida antes del verano del 2026", dijo Mikel Arriola, presidente de la Liga MX. Además, el empresario tiene una confrontación mediática con el gobierno de México ocasionada por el cobro de más de 70 mil millones de pesos en impuestos (unos 4.000 millones de dólares).